Normas y limites para niños

Normas y límites, ¿tienes clara la diferencia?

Como padres sabemos que nuestros hijos deben tener normas y límites a los que atenerse. Pero, ¿realmente somos capaces de distinguir las diferencias entre unas y otros? Entender qué son normas y qué son límites es el punto de partida para conseguir que los niños los entiendan y, lo que es más importante, que los cumplan.

 

“La libertad consiste en reconocer los límites”

Jiddu Krishnamurti

 

Hace pocas semanas hablábamos de la importancia de encontrar un equilibrio entre el establecimiento de normas y límites que han de cumplir nuestros hijos sin que por ello debamos renunciar a educar sin gritos. 

Y es que este tema no es un tema… ¡Es un temazo! Puedo decir que, en general, todos los papis y mamis que conozco a través de los talleres, sesiones y también las redes sociales comparten la preocupación por conseguir tener unas normas y límites claros en casa sin que sean objeto de fuente de conflicto permanente en la relación con sus hijos.

Esta mañana trabajaba con una mami en una sesión de coaching cómo establecer normas y límites, pero me decía que no tenía del todo claro la diferencia entre normas y límites. Y puedo entenderlo, porque siempre escuchamos hablar de normas y límites en pack, y eso nos lleva a pensar que son lo mismo, pero no, no lo son. Es importante que nosotros como padres conozcamos la diferencia y que nuestros hijos también la tengan.

Algunos ejemplos de normas y límites

Te propongo que hagas un ejercicio práctico: ¡no te llevará mucho tiempo! Es rápido y sencillo.

Coge papel y lápiz y escribe las normas y límites que hayáis establecido en casa, especialmente aquellas pensadas para los pequeños de la casa. Haz un pequeño esfuerzo y establece dos columnas: la de normas y la de límites.

Mmmm, ¿ya está? Pues vamos a revisarla 😊

Me imagino que en esta lista habrán aparecido frases similares a los siguientes ejemplos:

  • Hay que lavarse los dientes
  • Hay que recoger la mesa antes de ir a jugar
  • No se pega
  • Durante la semana no se ve la tele
  • No se cruza solo la carretera
  • Siempre hay que ponerse el cinturón de seguridad

Obviamente, según sea la edad de tu hijo estas afirmaciones irán variando, en función tanto de su autonomía como de las responsabilidades que haya ido asumiendo.

La cuestión es, ¿cuáles de estas son normas y cuáles límites? ¿Y cómo debemos aplicar cada una?

Los límites y su alcance

Podríamos definir los límites como aquellas líneas rojas que nunca, nunca dejaremos que nuestros hijos crucen. Normalmente son aquellas advertencias y/o prohibiciones que están directamente relacionadas con la seguridad de los más pequeños; y, por lo tanto, su cumplimiento es innegociable.

Volviendo a los ejemplos anteriores, ¿cuáles dirías tú que serían los límites?…

¡Eso es! Fundamentalmente, “No se pega”, “no se cruza solo” y “siempre hay que ponerse el cinturón de seguridad” serían esas reglas innegociables que nuestros hijos siempre han de cumplir; ya que, de no hacerlo, podrían hacerse daño o hacérselo a otros.

Con estos límites no debe haber lugar a duda; no cabe discusión alguna en torno a ellos. Se fija por su propia seguridad y han de cumplirse siempre, siempre, siempre, sin excepción posible. Es importante que se los transmitamos, siempre explicándoles los motivos en la medida de lo posible en función de su edad y madurez de forma clara y concisa.

Si llegado el momento el niño intentase saltarse el límite debemos recordárselo con un tono de voz que ha de ser amable y respetuoso a la vez que firme y contundente.

Las normas y su alcance

Al referirnos a normas hablamos de aquellas pautas de conducta que se establecen para conseguir una dinámica familiar ordenada y una convivencia positiva. En contraposición con los límites, diríamos que están por debajo en cuanto a la rigidez de cumplimiento. Es decir, podrían llegar a ser negociables en casos excepcionales.

Esto es, las normas existen y se ponen porque han de ser cumplidas. Así que no tendría sentido imponerlas y levantarlas arbitrariamente en función de la situación: deben ser constantes en el tiempo, porque si no ¿qué es lo que aprende el niño? ¡Exacto! Que las normas no son importantes.

Peeeeero, se pueden aplicar excepciones. Volviendo a los ejemplos anteriores… Sabemos que hay que lavarse los dientes: es una norma que afecta a la enseñanza del autocuidado y la higiene; pero también somos conscientes que si un día viene cargado de actividades y emociones y nuestro pequeño cae rendido en el coche de vuelta a casa, quizás puede ir derecho a la cama sin que se caiga el mundo.

O el caso en el que hay que recoger la mesa antes de jugar. Si esa es una colaboración que se ha consensuado dentro de las normas ha de cumplirse de forma cotidiana. Sin embargo, podemos atender a situaciones excepcionales (siempre que sean eso, no una vez cada tres días) como que tenga en casa visita de sus primos a los que no ve con frecuencia, o que le hayan convocado a un cumpleaños tempranero y para no llegar tarde haya ayudado, por ejemplo, a poner la mesa en vez de recogerla.

El sentido común “is the answer” a la hora de establecer normas. Y en la negociación de las excepciones que puedan surgir de paso haremos un ejercicio de escucha familiar, atendiendo tanto a los sentimientos, necesidades y opiniones de nuestro hijo, como él a nuestras explicaciones sobre por qué sí o no procede cambiar la norma establecida.

Límites, los necesarios. Normas, las imprescindibles.

Quizá la otra gran duda a la hora de establecer límites y normas es… ¿cuántos de cada?

La regla que yo os puedo dar creo que es clara y sencilla:

*Hay que marcar los límites necesarios para garantizar la seguridad de nuestros hijos. Hay que explicarles que son innegociables y que su finalidad es protegerlos. Son, simplificando mucho, prohibiciones a las que deben atenerse.

*Sin embargo, deberíamos marcar las menos normas posibles. Y que las que haya sean concisas, claras; además de asegurarnos de que las han entendido. En este caso es también fundamental que hagamos un esfuerzo en explicarles los beneficios de cumplir estas normas (contribuir a la familia, vivir en una casa más ordenada, cumplir con los hábitos básicos de higiene, etc.), ya que el hecho de que las entiendan e interioricen es el primer paso para lograr que colaboren

¿Tenías clara la diferencia entre normas y límites? ¿Hay alguna pauta que hayas establecido que no sepas bien donde encajar? ¡Cuéntame en comentarios y así todos iremos aprendiendo más a manejar estas herramientas imprescindibles en una educación respetuosa.

¡Te espero!

Helena
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