Desconecta para conectar

Desconecta para conectar

El regalo más valioso que podemos hacerle a alguien es nuestra presencia. Cuando estamos presentes con aquellos que amamos, ellos florecen.

Thich Nhat Hanh

 

Hace tiempo publiqué en mi perfil de Facebook esta foto. La imagen pertenece a una campaña que la célebre agencia Ogilvy&Mather había lanzado en China para concienciar sobre el uso del móvil.

Es una imagen que a priori puede pasar totalmente desapercibida, pero te pido que te pares a mirarla y reflexionar sobre ella. ¿Ya? No sé qué provoca en ti, pero te quiero hablar de lo que despertó en mí. Me trajo una dosis de realidad.

Imagen by Ogilvy & Mather China

Imagen by Ogilvy&Mather China

Me dejó totalmente impactada y desarmada. La interpretación era tan simple como: sacar el móvil durante una conversación con mis hijos, construye un muro entre nosotros. Tan simple y tan duro como eso. Mis hijos Hugo y Nora han nacido en la era móvil, ¿cuántos muros he construido entre nosotros desde que nacieron? La respuesta que me dí a misma me dejó triste: INFINITOS.

Te prometo que me quedé tocada. Después pensé, venga no te quedes instalada cómodamente en el “qué pena, qué de momentos perdidos!” ¿Puedes hacer algo para cambiar esa situación de ahora en adelante? ¿sí? ok, ¡manos a la obra! ¿Qué es lo primero que vas a hacer para cambiar esta situación que no te gusta?

En My family lab tengo un lema, “somos madres conscientes, no perfectas”   y por suerte eso es lo que yo acababa de hacer, tomar conciencia, y una vez hecho lo más importante queda hacer lo más DIFÍCIL, desconectar para conectar, porque cuanto más te conectas, menos conectas. No se trata de ser la madre perfecta, se trata de hacer cada día un esfuerzo consciente para estar de verdad presente cuando esté con esas personitas que tanto me necesitan.

Porque, ¿y si resulta que por estar pendiente del teléfono, me pierdo cuando Hugo me cuenta lo mejor que le ha pasado en el día o cuando Nora me cuenta que se ha sentido mal por algo que le ha ocurrido? Lo que me da mirar la pantalla del móvil nunca será equiparable a lo que me dará mirarles a los ojos y compartir momentos cotidianos con ellos. Esos momentos no van a durar para siempre, y quiero atesorarlos como algo valioso.

Hay una cita de Dale Carnegie que me encanta y dice así: “Una de las cosas más trágicas que sé sobre la naturaleza humana es que continuamente posponemos la vida. Nos pasamos el día soñando con jardines mágicos de rosas sobre el horizonte, en vez de disfrutar de las rosas que podemos ver florecer a través de nuestra ventana hoy mismo”, y es verdad, cuántas veces con tantas cosas nos decimos algún día haré esto o aquello… algún día… pero, ¿tiene sentido vivir en un permanente “algún día”? Sé que dentro de no tanto, echaré de menos a rabiar esos momentos en los que mis hijos me pedían que jugase con ellos, o me pedían ayuda con algo, o cuando simplemente querían estar conmigo. Fin de la historia, para mí ha llegado el momento de hacer algo. Desde ya.

¡Así que estoy de reto! Dicen los expertos que las personas conseguimos integrar un hábito cuando lo practicamos durante 21 días seguidos, y yo estoy dispuesta a integrar el hábito de reducir el uso del teléfono para conectar con lo que de verdad importa.

Lo primero que he hecho ha sido imprimir la foto y pegarla en un lugar visible de mi salón que es donde suelo estar con los niños. Quiero que esté presente como la estrella que me guíe cuando las fuerzas flaqueen.

Lo segundo que he hecho ha sido buscar cómplices.  Así que les he contado a mis hijos mi plan: “Vosotros sois lo más importante del mundo para mí, así que me gustaría que cuando estemos juntos, estemos juntos de verdad, sin que el móvil me interrumpa, ¿me ayudáis?”. Sus caritas, sólo ver como se iluminaron, cómo dibujaron una sonrisa gigante, sólo eso ya mereció la pena. Sé que ellos serán los mejores guardianes para que yo saque el reto adelante.

No nos engañemos, por las tardes, cuando llegan del cole, hay momentos en los que cada uno necesitamos estar haciendo nuestras cosas, la cena, ducha, extra-escolares, deberes… y claro que tendré que seguir chequeando el correo, o los mensajes. Eso no va a cambiar, pero se trata de que los momentos que tengamos para estar juntos, contándonos nuestras cosas, jugando, o simplemente compartiendo sofá, mi estado personal sea “Disponible”, y el de mi móvil “Apagado o fuera de cobertura”.

Han pasado dos días y siento que tengo como ¡super poderes! :). Estando presente desde el corazón soy capaz de ver cosas que antes me pasaban desapercibidas, puedo sentir la suavidad de sus manos, darme cuenta de los matices de sus risas, fijarme en su olor, en el tacto al acariciarles el pelo y en lo maravillosos que son sus ojos. Cuando tengo la tentación de coger el móvil, me ayuda pensar, ¿de verdad un mensaje de móvil por bonito o divertido que sea puede superar lo que me hacen sentir esos momentos? La respuesta es un gran NO. Helena no te olvides, desconecta para conectar.

Me siento feliz, motivada y agradecida, quiero acoger en mi vida lo que de verdad importa, no sólo porque es el mejor regalo que puedo hacerles, si no porque es el mejor regalo que puedo hacerme, y ¡a quién no le gustan los buenos regalos! ¿te unes a regalar y que te regalen?

Helena Ruiz Pino

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