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	<title>culpa Archivos - My Family Lab</title>
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	<description>Family Lab</description>
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		<title>Gestionar lo inesperado dejando atrás la culpa</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Helena]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 26 Mar 2020 13:11:19 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Autocuidado]]></category>
		<category><![CDATA[Conexión]]></category>
		<category><![CDATA[culpa]]></category>
		<category><![CDATA[Emociones]]></category>
		<category><![CDATA[Organización familiar]]></category>
		<category><![CDATA[autocuidado]]></category>
		<category><![CDATA[organización famliar]]></category>
		<category><![CDATA[sentimiento de culpa]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Estamos ante una situación sin precedentes que no sabemos cómo gestionar y eso nos hace sentir culpa. Te doy recos para afrontarlo de forma diferente</p>
<p>La entrada <a href="https://myfamilylab.es/gestionar-lo-inesperado-dejando-atras-la-culpa/">Gestionar lo inesperado dejando atrás la culpa</a> aparece primero en <a href="https://myfamilylab.es">My Family Lab</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p class="p1"><span class="s1"><b>Si hace un mes me hubiesen contado que esto iba a pasar (confinamiento, estado de alerta, teletrabajar y conciliar…), decir que me hubiese mostrado escéptica se queda corto. Y es que la realidad termina siempre superando a la ficción y, sobre todo, retándonos a que fortalezcamos nuestra resiliencia y a que manejemos nuestras expectativas para dejar atrás nuestro sentimiento de culpa.</b></span></p>
<blockquote>
<p class="p3" style="text-align: right;"><strong><span class="s1" style="color: #e57262;"><i>“Todas las ideas, incluso las sagradas, deben adaptarse a nuevas realidades” </i></span></strong></p>
<p class="p3" style="text-align: right;"><strong><span class="s1" style="color: #e57262;"><i>Salman Rushdie<br />
</i></span></strong><i></i><strong><span class="s1" style="color: #e57262;"> </span></strong></p>
</blockquote>
<p class="p1"><span class="s1">Un día tienes tus rutinas: trabajas, los niños van al cole, tienes tus huecos para los amigos, ¡incluso para el ejercicio si estás en una buena racha! Y al momento todo ocurre a la vez dentro de tu casa: tu trabajo, el de tu pareja, el cole de los niños, sus ratos de ocio, los tuyos y el ejercicio. ¿Cómo hacer que todo funcione?</span></p>
<h2><b style="color: #fec93d;">La flexibilidad, la gran clave<br />
</b></h2>
<p class="p1"><span class="s1"><b>Enfrentar o afrontar una situación inesperada siempre resulta difícil.</b> Y una inédita como la actual, sin precedentes ni pautas previas que seguir, puede ser hasta doloroso.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Y de repente ahí <strong>nos vemos exigiéndonos</strong> mantener el orden en casa, aunque los niños campen en ella 24 horas al día sin excepción. Cumplir con nuestro trabajo, pero añadir también nuevas facetas como profesoras y monitoras de ocio para los pequeños. Nos autoexigimos mantener nuestros niveles de ejercicio y dedicar tiempo al <strong><a href="https://www.facebook.com/myfamilylab/videos/2296480043747644/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">autocuidado.</a></strong></span></p>
<p class="p1"><span class="s1">En definitiva, <b>buscamos que nuestra vida no cambie aunque haya dado un giro radical e inesperado. </b>Y en nuestra cabeza hay <strong>pensamientos y reproches constantes de debería de&#8230;, tendría que&#8230; </strong>y claro, como no llegamos nos envuelve un <strong>sentimiento de culpa, </strong>de no llegar a nada y de no valía tremendos.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Y no, no es justo que te trates así, déjame decirte que no te lo mereces para nada, <b>la clave para afrontar esta situación es tener flexibilidad mental para ser conscientes de que el entorno ha cambiado: nuestras prioridades, nuestras responsabilidades, nuestra dinámica familiar, ¡todo! se ha visto alterado. Y es imprescindible que nosotros también seamos capaces de ajustar </b>nuestras expectativas para adaptarlo a esta nueva realidad.</span></p>
<h2 class="p1"><b style="color: #fec93d;">Más flexibilidad y menos culpa<br />
</b></h2>
<p class="p1"><span class="s1">La mayoría de padres y madres que conozco están sufriendo <b>un daño colateral importante</b> a raíz del nuevo día a día: <b>grandes dosis de sentimiento de <a href="https://myfamilylab.es/maternidad-sin-culpas/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">culpa</a></b>. Se sienten (nos sentimos) culpables porque <strong>estamos presentes físicamente de forma continua</strong> de cara a nuestros hijos; <strong>pero estamos cualquier cosa menos disponibles,</strong> porque también tenemos que afrontar nuestras propias responsabilidades, con lo que muchas veces lo que nuestros hijos ven es que estamos ahí pero que estamos ausentes emocionalmente.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">¿Y <b>cómo nos ayuda la flexibilidad</b>? Fácil. Ejercitándola seremos conscientes de que tratar de hacer lo de siempre en una situación en la que se han cambiado las normas, no tendrá los resultados que esperamos. Debemos ser <b>conscientes de que nos enfrentamos a algo extraordinario que exige de nosotros flexibilidad en muchos sentidos, ya que solo a través de ella seremos capaces de adaptarnos</b>. Y lograr la adaptación al entorno va a ser lo que nos ayude a navegar esta tempestad desde la calma y la serenidad.</span></p>
<h2 class="p1"><b style="color: #fec93d;">Cómo llevarlo a la práctica<br />
</b></h2>
<p class="p1"><span class="s1">Vale, ser más flexible… pero ¿cómo?</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Aquí te dejo <b>algunas recos</b>:</span></p>
<h3><span style="color: #6bb29d;"><b>1. Acoge tu sentir y el de tus hijos sin culpa</b></span></h3>
<p><span class="s2">Es una situación extraordinaria y enfrentarse a ella de modo impasible creo que está al alcance de muy pocos… Por ello, <b>no sientas culpa porque todo esté revuelto, ¡incluso tú misma! Validar y acoger nuestras emociones, <a href="https://www.instagram.com/tv/B92PmR6qHjl/?igshid=1anuotj9o6m69" target="_blank" rel="noopener noreferrer">al igual que las de nuestros hijos,</a> nos ayudará a sentirnos mucho más conectadas con nosotros mismas  y nuestros hijos.</b></span><span class="s2"> </span></p>
<h3><span style="color: #6bb29d;"><b>2. Practicar empatía y autoempatía</b></span></h3>
<p><span class="s2">Es precioso hablar de empatía en estos tiempos, pero te pregunto: ¿Te das empatía a ti misma? ¿Estás siendo amable, compasiva y comprensiva contigo misma? Demasiado a menudo nos tratamos con nivel de dureza que no emplearíamos con nadie más. <strong>Apuesto a que si hablásemos a nuestros amigos como nos hablamos a nosotras mismas nos quedaríamos sin amigos en 5 minutos.</strong> De verdad,  es momento de ser amable<b> con nosotras y con nuestros hijos porque si hay un momento en el  que tiene sentido bajar nuestro nivel de exigencia es este</b>: hacerlo lo mejor que puedo dadas las circunstancias y mi estado emocional, sí. Darle cabida a la culpa por no llegar a las expectativas que nuestra mente perversa nos propone, pues mira… no.</span></p>
<h3><span style="color: #6bb29d;"><b>3. Rutinas sí, pero con flexibilidad infinita please</b></span></h3>
<p><span class="s2">Hemos perdido todas las directrices que nos guiaban en el día a día: horarios estrictos, viajes a la escuela o la oficina, actividades extraescolares… Y eso, nos puede hacer estar perdidos. Por eso <b>es fundamental crear rutinas nuevas. Eso sí, siendo flexibles y atendiendo a la nueva situación que tenemos:</b> no se trata de calendarizar cada minuto del día para una actividad, si no de contar con líneas maestras para que todos en casa podamos atender nuestras necesidades básicas: descanso, aseo, alimentación, trabajo, actividad física y ocio. <strong>Una vez que tengáis unas rutinas fijadas ¡prepárate para no cumplir con ellas muchos de los días!</strong> Es fácil marcarse rutinas pero luego será la realidad la que nos ponga en nuestro sitio, los días que podamos cumplir con las rutinas estupendo,  y los que no, ¡pues no! y porfitas sin ni siquiera un poquito de culpa ¡oye!. Porque no se trata de convertir nuestro día <strong><a href="https://www.instagram.com/tv/B9woP-kI3MM/?utm_source=ig_web_copy_link" target="_blank" rel="noopener noreferrer">en un estrés absoluto de quiero llegar a tó y no llego a ná.</a></strong></span></p>
<h3><span style="color: #6bb29d;"><b>4. Horarios laborales</b></span></h3>
<p><span class="s2">Dentro de estas rutinas es <b>fundamental establecer con claridad, y junto con nuestros hijos, cuándo son esos horarios laborables</b>. Al igual que ellos deben atender a sus tareas escolares, también nosotros debemos atender las responsabilidades de trabajo. Esto nos <b>ayudará muchísimo a la hora de no extender las jornadas laborales de forma infinita,</b> al estar constantemente interrumpidos por los niños. Si lo sé, el papel lo aguanta todo, y es mucho más fácil decirlo que hacerlo, pero es importante intentarlo, porque de esta manera es más probable que después nos quede <b>tiempo de calidad para dedicarlo en exclusiva a conectar con ellos</b>.</span><b style="color: #fec93d;"></b></p>
<p class="p1"><span class="s1">Y, sobre todo, recuerda: quizá pensemos en negativo sobre todo lo que está pasando. Pero siempre podemos<b> buscar otra perspectiva</b>: si siempre nos quejábamos de los atascos, de cuánto nos gustaría teletrabajar, tener una flexibilidad horaria, poder ver más a nuestros hijos… <b> </b></span><em><strong><span style="color: #6bb29d;"><span class="s1"><b>¿Qué crees que te será más útil en este momento, reconectar con todo eso o con el sentimiento de culpa? </b></span><br />
</span></strong></em></p>
<p class="p1"><span class="s1">¡Te espero!</span></p>
<h5>Helena</h5>
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		<title>No soy una madre perfecta, soy una madre consciente</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Helena]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 28 May 2015 13:19:08 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Conexión]]></category>
		<category><![CDATA[Disfrute]]></category>
		<category><![CDATA[Emociones]]></category>
		<category><![CDATA[Relación con los hijos]]></category>
		<category><![CDATA[Respeto]]></category>
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		<category><![CDATA[malas madres]]></category>
		<category><![CDATA[perfectamente imperfecta]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Bienvenida a la realidad de un mundo imperfecto!, un mundo habitado por humanos con comportamientos humanos! para ser una madre perfecta debes ser una persona perfecta, pero ¿y tu hijo?, ¿necesita una madre perfecta?</p>
<p>La entrada <a href="https://myfamilylab.es/no-soy-madre-perfecta-soy-madre-consciente/">No soy una madre perfecta, soy una madre consciente</a> aparece primero en <a href="https://myfamilylab.es">My Family Lab</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #e57262;"><strong><em>“Yo también fui una madre perfecta, hasta que tuve a mi primer hijo»</em></strong></span></p>
<p>&nbsp;</p></blockquote>
<p>¿Te has planteado alguna vez cómo es la madre perfecta? ¿Sientes que hay días en los que hablas con calma y paciencia, en los que compartes abrazos, conexión y risas con tus hijos? Maravillosos esos momentos, ¿verdad?</p>
<p>Sin embargo, hay días que no son para nada así.</p>
<p>Es jueves, tienes una reunión importante. Tampoco es que hayas dormido bien porque estabas un poco inquieta. Los niños están especialmente cansados y tú estás especialmente irritable. No sabes cómo ocurre, pero como siempre vais con el tiempo justo,&#8230; y cuando estáis desayunando a “alguien” se le cae el vaso de leche encima del uniforme. Quieres hacer lo que haría la <strong>madre perfecta</strong>, permanecer tranquila, pero tu boca y tus cuerdas vocales van más rápido que tú. <strong><span style="color: #ae7b88;"><em>Y gritas: -¡No me lo puedo creer! ¡Esto es lo que me faltaba! ¡Cámbiate ahora mismo! ¡No llegamos, no llegamos! &#8211; Estás furiosa-</em> y tu hijo te mira con una cara entre desconcertado y triste, y te dice: «mami lo siento»,</span></strong> y su cara muestra que se siente culpable. ¿Culpable? ¡Pues ya somos dos!. Notas una punzada de culpabilidad en el estomago: «no debería haberle gritado así, pero he perdido los nervios, me siento fatal»- piensas. Cuando consigues calmarte, le explicas que estás un poco nerviosa porque tienes una reunión importante en el trabajo, y le explicas que un vaso de leche se le puede caer a cualquiera y que sientes haberle gritado así. Su cara se ilumina con una sonrisa y te abraza.</p>
<h3 style="text-align: center;"><strong><span style="color: #ae7b88;"><em>¡Enhorabuena! Te has equivocado, pero has aprovechado el conflicto para reforzar la relación con tu hijo.</em></span></strong></h3>
<p>&nbsp;</p>
<p dir="ltr">¡Bienvenida a la realidad de un mundo imperfecto!, un mundo habitado por humanos con comportamientos humanos.  Para ser una madre perfecta debes ser una persona perfecta, pero <strong><span style="color: #ae7b88;"><em>¿y tu hijo?, ¿necesita una madre perfecta?</em>.</span></strong> Lo que hacemos los padres, nuestros hijos van a imitarlo.</p>
<p dir="ltr">Si nuestros hijos nos ven constantemente esforzándonos por ser perfectos, ponemos en ellos una presión que les hace sentir que ser <em><strong><span style="color: #ae7b88;">«menos que perfecto» no es aceptable.</span></strong> </em>Nuestros hijos necesitan padres conscientes de su humanidad y no perfectos. Nuestros hijos necesitan saber que es imposible no equivocarse, y que <strong><span style="color: #ae7b88;">lo bonito de equivocarse es aprender qué es lo que puedes hacer de forma diferente la próxima vez.</span></strong> Es un trampolín hacia el crecimiento.</p>
<p dir="ltr">¿Qué podemos hacer para escapar de ese grado de auto-exigencia que a veces nos atenaza y nos hace entrar en el  «otra vez me he equivocado…”?</p>
<p dir="ltr">He aquí algunas claves para ser mucho más conscientes sin aferrarnos a la necesidad de ser perfectos:</p>
<h3 dir="ltr"><span style="color: #6bb29d;"><strong>1) Evita las comparaciones con la «Madre perfecta»</strong>. </span></h3>
<p dir="ltr">Todos los humanos somos únicos, especiales y valiosos.  Los niños por supuesto también. En lugar de comparar los logros o el comportamiento de tu hijo con los demás, hazle saber que su comportamiento y sobretodo su actitud dependen única y exclusivamente de él. Y recuerda, todos los padres son diferentes, también. <span style="color: #ae7b88;"><strong>Cada niño es un mundo y cada familia es un universo único e irrepetible.</strong></span></p>
<h3 dir="ltr"><span style="color: #6bb29d;"><strong>2) Pon el foco en TUS puntos fuertes.</strong> </span></h3>
<p dir="ltr">Donde pones el foco pones tu energía. Así que en lugar de machacarte porque has vuelto a equivocarte, sé comprensiva contigo misma, y trata de cambiar el foco en la cantidad de cosas que sí que están funcionando. Concéntrate en tus cualidades como  madre. <span style="color: #ae7b88;"><strong>No eres la madre perfecta, pero eres la mejor madre perfectamente imperfecta que tu hijo puede tener.</strong></span></p>
<h3 dir="ltr"><span style="color: #6bb29d;"><strong>3) Pon el foco en SUS puntos fuertes.</strong> </span></h3>
<p dir="ltr">Seguro que hay cosas concretas de tu hijo que te sacan de quicio. Por ejemplo, imagina que piensas que tu hijo es un desastre. <span style="color: #ae7b88;"><strong>Hazte un gran favor, cámbiate de gafas.</strong></span> Ponte esas gafas que te permitan ampliar la mirada para detectar todas las veces que consigue colocar algo en su sitio o responsabilizarse de sus cosas, cambia el chip.</p>
<h3 dir="ltr"><span style="color: #6bb29d;"><strong>4)Mucho cuidado con nuestro dialogo interno</strong>.  </span></h3>
<p dir="ltr">Nuestro cerebro almacena cada una de las palabras que le decimos, y construye nuevos caminos neuronales con ellas. Es más, nuestro cerebro no tiene ningún sentido del humor, así que tanto si te dices cosas feas como si te dices cosas bonitas, te las terminarás creyendo. Así que, ¿por qué decirte cosas feas? Cada vez que te digas lindezas del tipo: <span style="color: #ae7b88;">«<strong>Si mi bebé llora es porque soy mala madre», o, «esto se me viene grande, ni siquiera sé cómo manejar una rabieta»</strong></span>, piensa que las rabietas son super normales en los niños, y son muy difíciles de manejar: <span style="color: #ae7b88;"><strong>«esta vez me está costando un montón, pero estoy segura de que la próxima vez lo haré mejor»</strong></span>. Sonríete, abrázate, date auto-empatía. ¡Te la mereces! :)</p>
<h3 dir="ltr"><span style="color: #6bb29d;"><strong>5)Los errores son oportunidades para crecer.</strong></span></h3>
<p dir="ltr">Vivimos en una sociedad extraordinariamente enfocada a los resultados y que <span style="color: #ae7b88;"><strong>valora el error como algo que hay que penalizar.</strong></span> Hemos aprendido a temer el error, a identificarnos con él hasta el punto de pensar que somos un fracaso, a ocultarlo, a negárnoslo a nosotros mismos. ¡Veamos el error como una oportunidad para el aprendizaje!</p>
<h3><span style="color: #6bb29d;"><strong>6) Aprendamos a pedir perdón.</strong> </span></h3>
<div>Cuando metes la pata y te acercas a tu hijo, ya calmado, a decirle “lo siento”, ellos sienten que pueden confiar en ti, que eres humano, que también cometes errores y que no pasa nada por cometerlos. <span style="color: #ae7b88;"><strong>Siempre hay una oportunidad para mejorar</strong> </span>y al mismo tiempo le estás transmitiendo un modelo.</div>
<div></div>
<h3><span style="color: #6bb29d;"><strong>7) Ten expectativas razonables sobre tu hijo y sobre ti mismo</strong>. </span></h3>
<div>Los niños a veces no pueden darnos lo que queremos, no te lo tomes como algo personal. Hay veces que pedimos demasiado y su desarrollo, simplemente no está en ese punto todavía. Por tu parte acepta que <span style="color: #ae7b88;"><strong>no eres una madre perfecta (¡por suerte!).</strong></span>  Los conflictos van a seguir apareciendo, seguirás perdiendo la paciencia. Lo verdaderamente importante es que aprendas de eso.</div>
<div dir="ltr">
<h3><span style="color: #6bb29d;"><strong>Y no te olvides de disfrutar!!!!!</strong></span></h3>
<p><span style="color: #ae7b88;"><strong><em>Recuerda ser madre consciente  y no perfecta, consiste en ser capaz de aprender de los errores y dejar ir las imperfecciones.</em></strong></span></p>
<p>¿Crees que estas claves pueden ayudar a alguien que conoces? <span style="color: #6bb29d;"><strong>Comparte! :)</strong></span></p>
<p><span style="color: #6bb29d;"><strong>Y a tí? ¿Qué la clave que te ha resultado más reveladora? </strong></span><span style="color: #6bb29d;"><strong>Cuéntame en los comentarios. ¡Estás en familia! ;)</strong></span></p>
</div>
<p>Helena Ruiz Pino</p>
<p>&nbsp;</p>
<div dir="ltr">
<p><a href="http://myfamilylab.es/madres-borde-ataque-nervios/"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="size-full wp-image-5024 aligncenter" src="https://myfamilylab.es/wp-content/uploads/2016/08/¿Conoces-ya-mi-curso-online-2.png" alt="Madres al borde de un ataque de nervios" width="560" height="315" srcset="https://myfamilylab.es/wp-content/uploads/2016/08/¿Conoces-ya-mi-curso-online-2.png 560w, https://myfamilylab.es/wp-content/uploads/2016/08/¿Conoces-ya-mi-curso-online-2-300x169.png 300w, https://myfamilylab.es/wp-content/uploads/2016/08/¿Conoces-ya-mi-curso-online-2-539x303.png 539w" sizes="(max-width: 560px) 100vw, 560px" /></a></p>
</div>
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