Vuelta a la rutina

Por qué los niños necesitan volver a la rutina

9 de enero y… ¡chim púm! Cerramos con un lazo las Navidades hasta dentro de casi un año. Después de más de quince días de excesos, celebraciones, familia, regalos por doquier y muchísimo abandono de las rutinas, de repente hay que volver a la realidad: al cole y al trabajo, recuperando horarios, madrugones y obligaciones. Y aunque a veces lo percibimos como algo malo, ¡os aseguro que volver a la rutina es lo mejor que les puede pasar a nuestros hijos

“Casi el 50 por ciento de la fórmula de la felicidad depende de las cosas que elegimos hacer en nuestra vida cotidiana”

Deepak Chopra

No necesito recordaros que yo soy la fan ‘number one’ de establecer hábitos para los niños y retomar las rutinas con nuestros hijos  especialmente después de un periodo vacacional. Y es que, aunque como adultos, muchas veces tenemos una percepción negativa acerca de la rutina, entendida como hacer siempre lo mismo, como un autómata y más por obligación que por ganas; si lo vemos desde la perspectiva de tener una hoja de ruta que seguir, para que el día a día nos resulte más sencillo, seguro que volver a la rutina nos parece una idea mucho más apetecible.

Los beneficios de volver a la rutina para los niños

Diseñar un cuadro de horarios, hábitos, tareas y rutinas para los niños -ya sea en una versión más sencilla o más compleja- aporta innumerables beneficios a nuestros hijos. Y es que los niños necesitan rutinas ya que éstas les aportan seguridad ante lo que va a suceder; y gracias a esta seguridad pueden afrontar con mucha mayor tranquilidad todas aquellas pequeñas cosas que suceden cada día y que quedan fuera de su rutina.

Yo destacaría tres grandes beneficios que podemos trabajar gracias a la rutinas:

1. Ayudan a que los niños anticipen y sepan lo que va a venir:

Esto resulta fundamental para calmar su ansiedad, fomentar su tranquilidad y ayudarles a que puedan afrontar más positivamente los cambios o cosas nuevas a las que sí tienen que enfrentarse.

2. Gracias a las rutinas los niños saben qué se espera de ellos y cómo deben actuar:

Y por tanto aumentará su colaboración para llevar a cabo esas rutinas, porque -y esto es de importancia vital- ningún niño se siente cómodo si no sabe cómo debe actuar en una situación. Pero acaso… ¿algún adulto se siente cómodo ante el mismo reto?

3. -A través de las rutinas los niños pueden ir desarrollando sus propios esquemas:

Es decir, vivir en un entorno predecible ayuda a nuestros hijos a desarrollar las herramientas necesarias para que, de adulto, puedan afrontar con cierto orden y tranquilidad las situaciones de las que se conforma la vida.

4. Generan un hábito:

Si un día tras otro, más o menos a la misma hora hago la misma actividad, termina convirtiéndose en un hábito. Para los niños esto se traduce en que si somos consistentes, nuestros hijos se acostumbrarán a hacer determinadas cosas de forma automática sin necesidad de que nadie tenga que insistirles o recordarles lo que tienen que hacer, simplemente saben que  eso “es lo que toca” en ese momento.

Cómo volver a la rutina tras las vacaciones

Aunque los siguientes consejos van orientados a recuperar las rutinas de los peques de la casa, ¡son totalmente válidos también para nosotros los mayores! ¡Empecemos!

1. ¡Empieza ya!:

😊 Aunque resulte tentador dejar unos días más de margen, una semana de transición, la realidad es que es mejor coger el toro por los cuernos. Cuanto antes entremos en los horarios habituales, reduciremos en gran medida las posibilidades de que los niños no duerman lo suficiente y por ello estén más desafiantes o menos colaboradores.

2. Hazlo en positivo:

Al igual que comentábamos en la época de vuelta al cole, es fundamental que nosotros mismos nos mostremos contentos y alegres ya que así transmitiremos a nuestros hijos que volver a “la normalidad” no tiene por qué ser malo; si no que hay cosas buenas en todas las etapas del año.

3. Aprovecha para revisar las rutinas:

Y si es con tu hijo, ¡mejor que mejor! Piensa si los horarios que teníais establecidos desde principios de curso siguen siendo adecuados o hay que modificarlos. Pregunta su opinión y escucha sus aportaciones: quizá no sea terrible intercambiar el baño y la cena si lo propone porque le apetece cenar en pijama, y dado que lo ha sugerido él probablemente no remoloneará cuando llegue la hora de bañarse 😊. Además, conviene que los primeros días le ayudes a recuperar los hábitos: quizá preparar con él las cosas que necesita para el día siguiente, o colaborar conjuntamente en las tareas para coger de nuevo el ritmo.

4. Sé firme manteniendo horarios y rutinas:

Acabamos de pasar un período bastante caótico debido a visitas familiares, celebraciones nocturnas, excesos en comilonas y regalos… por ello, si ya es recomendable de por sí ser fiel a las rutinas para que tengan su efecto más positivo, más aún en estos primeros días de vuelta tras las vacaciones. Trata de evitar excepciones ya que no ayudarán a recuperar el ritmo que buscamos.

¿Qué te parece?¿Has empezado tú ya a retomar los hábitos? ¡Ni un minuto más de prórroga! ¡Volvemos ya a las rutinas!  😊

¡Te espero!

Helena
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