Trabajar la empatía en niños

Trabajar la empatía como clave ante el racismo

Hay temas que son difíciles de abordar con los niños: la muerte, el sexo, el racismo… Nos preocupa no saber qué decir, no tener las contestaciones “adecuadas”. Sin embargo, la actualidad es la que es y difícilmente en los últimos días ha sido posible quedarse al margen de las protestas anti-raciales que asolan Estados Unidos y que, paulatinamente, han ido expandiéndose también a otros países. Aunque el racismo nos parezca -y lo es- un tema complejo y difícil de compartir con los niños, sí que debemos tener una cosa clara: no es necesario saber todas las respuestas para mantener una conversación al respecto 😊

 

 “Nuevas generaciones crecerán con el veneno que los adultos no tienen el valor de eliminar”

Marian W. Edelman

Los temas controvertidos, como el racismo, a los padres nos asustan. Da miedo no tener todas las respuestas, no conocer el tema en profundidad o no saber cómo abordarlo con los niños a los que solemos presuponerles menos entendimiento del que muchas veces demuestran. 

Sin embargo, que no hablemos de ello no significa que no ocurran o no tengan un impacto en los más pequeños. Las noticias que llenan los informativos o las redes sociales, y de las que se hacen eco sus ídolos por ejemplo (¿quién no ha encontrado un perfil en Instagram en negro con el #blackouttuesday?) los hacen partícipes de la necesidad de entender lo que ocurre a su alrededor.

Y, al fin y al cabo, ¿cómo vamos a esperar combatir el racismo y evitarlo en futuras generaciones si no hablamos de ello con nuestros hijos?

Herramientas básicas para trabajar el racismo con los niños

Puede llegar a parecer que el conflicto racial es algo ajeno a nuestra realidad más próxima, ya que ciertamente vivimos en un país en el que no existen un enquistamiento tan profundo de ese problema social. Sin embargo, convivimos día a día con el respeto (o la falta del mismo) hacia el otro, hacia lo diferente, hacia lo desconocido o extraño.

Entender, respetar y actuar para garantizar la igualdad de todos -en cuanto a nuestros derechos básicos se refiere- está en la base para evitar cualquier tipo de racismo, no solo el que viene definido por el color de piel.

Y si bien puede parecer una tarea titánica, de cara a trabajarlo con los niños, os voy a dejar tres herramientas básicas que os resultarán súper útiles en todo este proceso…

1. Trabaja la empatía 

Enseñar a ponerse en el lugar del otro, a estar en su piel, reconocer lo que ha sentido o puede estar sintiendo es la clave para afrontar y neutralizar cualquier atisbo de racismo, en cualquiera de sus manifestaciones. Y aquí hay que tener muy en cuenta que esto no es trabajo de un único día; puede que el tema salga ahora impulsado por lo que cada día vemos en las noticias; pero para lograr verdaderos resultados debemos entender este trabajo como una carrera de fondo, en la que hay que derrochar ganas, constancia e imaginación. ¿A qué me refiero con esto? A que aproveches cualquier situación cotidiana para entablar una conversación con tus hijos acerca de los sentimientos de los demás. Usa estas “frases mágicas”: ¿qué crees que está pasando? ¿qué opinas que puede estar sintiendo? ¿cómo te sentirías tú en esa situación?

  • Si ves una película y un personaje está triste, llorando, enfadado; o por el contrario, bailando de júbilo…  utiliza con tu hijo las frases mágicas.
  • Si vas por la calle y presenciáis una escena de rabietas… pregunta a tu hijo las frases mágicas para que trate de visualizarse en la misma situación
  • Si compartís un cuento antes de dormir y se hace referencia a las emociones de algún protagonista… ¡saca las frases mágicas e impúlsale a que reflexione qué motiva esos sentimientos!

En definitiva, aprovecha cualquier situación cotidiana para construir una conversación duradera y nutritiva con tu hijo en la que practicará de forma progresiva el ponerse en el lugar de la otra persona, sacando músculo a su capacidad de empatía.

2. Da ejemplo

Como en tantas otras cuestiones (¿todas, quizá?) nosotros somos la primera y principal referencia de nuestros hijos. Nuestras frases, nuestras expresiones -muchas veces inconscientes o repetidas por casi rutina- van a ser la base de la percepción que ellos desarrollen acerca de personas de otra raza, otra cultura, otra religión, orientación sexual, ideología, equipo, opinión, capacidades… Hay millones de oportunidades para mostrar o dejar de mostrar respeto por la diferencia. Es importante que desde pequeños los niños aprendan que sus necesidades y opiniones, no son ni más ni menos importantes que la de otras personas, y a eso les ayudamos trabajando su asertividad. Revisar nuestros propios prejuicios o creencias limitantes es un gran ejercicio que podemos hacer para darles a nuestros hijos la oportunidad de no desarrollar los suyos. En definitiva, hablarles de la diversidad no como algo que nos separa sino como algo que nos enriquece.

3. Expón a la diversidad

Cuanto más expongas a tus hijos a ver las diferencias, más lo integrarán como “lo normal”. Tienes muchas opciones para ello: experimentar realidades diferentes cuando viajas, escoger libros con protagonistas heterogéneos, ver películas que cuenten historias diversas…

Cómo trabajar con los niños el racismo según su edad

Desde la etapa infantil hasta la secundaria se puede tratar el tema del racismo y trabajar la empatía, aunque siempre teniendo aproximaciones diferentes adecuadas a cada intervalo de edad. Aquí os dejo algunas ideas que estoy segura de que os funcionarán muy bien:

– Etapa infantil:

en estas primeras edades los juguetes y los cuentos van a ser nuestros principales aliados para hablar sobre las diferencias y, sobre todo, normalizarlas. Un buen punto de partida puede ser el libro ‘Ponte en mi lugar’, de Susanna Isern: todo un ejercicio de empatía para que los más pequeños empiecen a interiorizar qué significa ponerse en la piel de los demás 😊

– Durante la primaria:

En esta etapa es muy importante animar a hablar de sus experiencias, de lo que han vivido en determinados momentos, visto u oído. Deben sentirse escuchados, porque esto propiciará que tengan seguridad y confianza para plantear dudas y preguntas, que nunca deberemos evitar sino al contrario fomentar, ya que nos ayudarán a ahondar en la conversación. Un libro que sin duda te recomiendo en esta etapa es Wonder – La lección de August, de R.J. Palacio, en él no se habla de racismo explícitamente, pero sí sobre a la tolerancia y la aceptación de la diferencia. También está muy bien traída la película Wonder basada en el libro y protagonizada por Julia Roberts.

– Cuando llega la adolescencia:

Lo lógico es pensar que al llegar a estas edades ya tengan una visión mucho más cercana, incluso directa, acerca de las diferencias. Puede ser un gran momento para acercarles documentación desde un punto de vista más literario o histórico, además de continuar la conversación con ellos pero, en este caso, alentando el pensamiento crítico y la selección de la información. Si me sigues hace tiempo sabes que soy bastante fan del escritor Eloy Moreno, y para esta etapa en concreto te recomiendo su libro Invisible, una auténtica joya en la que se habla de intolerancia y ayuda a los chicos a ponerse en la piel de un muchacho que sufre bullying.

Ante retos difíciles lo mejor es contar con herramientas prácticas y efectivas que nos ayuden a ser los padres que queremos ser 😊 Y es precisamente en esos momentos cuando tenemos la oportunidad de abordar estos temas espinosos con confianza y garantía suficiente para potenciar la educación de nuestros hijos y, al mismo tiempo, contribuir desarrollar una nueva generación que supere los conflictos que nosotros vivimos.

¿Ha surgido en tu casa la oportunidad de hablar sobre el tema? ¿Te han planteado preguntas tus hijos acerca de lo que está pasando? ¿Crees que se puede ser empático y racista a la vez?

¡Te leo en los comentarios!

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