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5 propósitos para “año nuevo”

5 propósitos para “año nuevo”

“Los propósitos determinan en lo que te vas a convertir.”

Julius Erving

No, no se me ha ido la pinza. Casi siempre que hablamos de propósitos para año nuevo, hablamos de cumplir propósitos a partir del 1 de enero. Pero con la vorágine de cenas y comidas + escribir la carta a Sus Majestades y Mr. Noel + ayudar a los duendes a empaquetar y distribuir regalos, ¿quién tiene tiempo (y ganas) de pararse a pensar en algo tan importante como los propósitos que quiere conseguir en el nuevo año?. Desde luego yo me veo incapaz.

Por eso, para mí, el mes por excelencia para empezar con nuevos propósitos es septiembre.

En septiembre acabamos de volver de las vacaciones, tiempo de relax, de cambiar de aires y visitar lugares que no conocemos. Esto nos hace abrir el alma y la mente. En vacaciones normalmente podemos dedicar tiempo a estar con la familia y con nosotros mismos. Eso nos hace darnos cuenta de qué cosas queremos cambiar o empezar a hacer de nuevas. Para colmo volvemos descansados y llenos de energía. En definitiva que septiembre es el mes ideal para arrancar nuevos propósitos habiéndolos elegido bien y teniendo la pila cargada para hacerlo.

Te dejo mi lista de propósitos. Ninguno de ellos es nuevo para mi, pero igualmente me propongo “renovar votos” para darles más fuerza. Espero que te sirva de inspiración! :)

 

Mi lista de propósitos:

 

Limitar el uso del móvil:

En vacaciones he utilizado el móvil casi exclusivamente para inmortalizar momentos que me hacían feliz. Me he dado permiso para estar mucho menos pendiente de correos, mensajes, redes sociales…

Todas las fotos vacacionales compartidas en Instagram, Facebook y Twitter las he compartido después de haber vuelto… Me he dado cuenta de que eso me ha ayudado muchísimo a tener muchos más momentos de conexión y de más calidad con mis hijos. Como nos ha hecho mucho bien a todos, claramente quiero “desconectar para conectar”.

Mi hijo cumple 12 años en octubre, momento en el que acordamos con él que tendría móvil, así que mejor que tenga un comportamiento moderado que modelar en lo que se refiere al uso del móvil.

Escuchar para entender y no para responder:

¿En qué momento los adultos decidimos que tenemos que tener respuesta  para todo y ser los salvadores de nuestros hijos?. Nos cuesta horrores guardar silencio mientras escuchamos a los niños, porque constantemente estamos pensando en qué responder. Y yo me pregunto, ¿no será que a los adultos nos encanta escucharnos?. Sea como sea, si estamos pensando en qué responder, difícilmente podemos escuchar con todos los sentidos. Muchas veces los niños (de 0 a 99 años) no necesitan consejos, sólo sentirse escuchados.

Cambiar el foco de lo malo a lo bueno:

Terraza frente al mar, vistas maravillosas, buena compañía, una brisa suave y la temperatura más agradable que puedas imaginar. De repente te encuentras un pelo en la comida, y todo lo maravilloso de ese momento se diluye y sólo puedes pensar en el maldito pelo. ¿Cómo puede ser que todo lo espectacular de ese momento se arruine por algo tan diminuto como un pelo?

A menudo me pasa lo mismo con las cosas que no me gustan de mí o de mis hijos. Hago o hacen algo que no me gusta y todo lo buenísimo que tengo y tienen se me olvida.Voy a poner el foco en comportamientos y rasgos míos y de mis hijos que me encanten. Porque SIEMPRE tenemos espacios de decisión, aunque a veces sea sólo sobre nuestra propia actitud.

Ronda de agradecimientos:

Mantuvimos esta costumbre durante mucho tiempo pero la fuimos perdiendo, y ahora quiero retomarla sin ninguna duda. ¿Sabes que todas las personas felices tienen algo en común? Son agradecidas.

Cada noche durante la cena, cada miembro de la familia agradece desde el corazón tres cosas buenas que tiene o que le han ocurrido en el día. Ésto tiene mucho que ver con el propósito anterior. El cerebro no puede pensar en dos cosas a la vez, si le mantenemos ocupado agradeciendo por todo lo bueno, no le dejaremos espacio para pensar en lo malo.

Agradecer a diario nos hace darnos cuenta de todo lo que tenemos. Si no somos felices con todo lo que tenemos, tampoco lo seremos con lo que creemos que nos falta.

Retomar hábitos saludables:

Supongo que éste es un clásico de enero, pero no por ello menos importante. Después de pasarme el verano haciendo excesos en cuanto a comidas y haciendo vida totalmente sedentaria, toca volver a:

  • Comer sano, hay vida después de los helados y el pescaíto frito,
  • Mover el cuerpo más allá de levantarse y tumbarse en la hamaca,
  • Cuidar la mente, meditando y haciendo yoga en mi caso, o con lo que te ayude a mantenerte seren@ y en tu centro.

Los niños son grandes imitadores y también estos hábitos saludables es algo que terminan modelando.

Y tú ¿qué propositos tienes para el “nuevo año”?

¡Que el día te sonría! y como siempre si te ha inspirado te agradezco infinito que lo compartas (porfi) ;)

Helena Ruiz Pino

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